Silencios contados a media voz. Sonrisas
quietas en labios mudos. La historia de una vida y de las vidas que acompañaron
a ésta. La historia de mis gentes, de nuestras gentes, de una guerra entre
hermanos. Historias de la historia trazadas con una pluma ágil, costumbrista,
tan experimentada y precisa como lo es la de los mejores narradores
contemporáneos. Todo eso y más es, Las palabras del viento, de María Narro. Una
obra que, sin lugar a dudas, se merece un puesto destacado en nuestra narrativa
contemporánea. Una historia que te arrancará sonrisas, lágrimas y admiración,
como suele hacerlo un trabajo preciso y lleno de magia”
Antonia J
Corrales. Escritora y Correctora
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Fue un amago de Guernica, lo has hecho de maravilla. Con esa sensibilidad
que roza el dolor sin perder la sonrisa. Sigüenza se merece un sitio en la
historia que le corresponde.
Y tú la has colocado donde se
merece...
Almudena (Madrid)

La novela...

La novela...
(cada capítulo lleva nombre de mujer)

16 sept. 2010

Segundo folio...

-Me hace daño...

-Te aguantas. Eres mi perdición. No escuchas a nadie igual que tu padre.

¡Ya salió!
Lo tenía claro, había comenzado mi andadura por el mal camino. Y ya que ni Dios, ni mi hermana, ni todos los santos muertos contestaban a mis oraciones, tuve que comprarme el libro de aquel Miguel. Costó quince pesetas. Rompí la hucha, los ahorros, y los planes de escapar del pueblo como Alicia, mi madre. Pero estaba segura de que entre aquellas páginas encontraría la diferencia entre el buen camino y el malo.

El camino de Miguel Delibes fue el primer libro que leí cuando corría el invierno de 1962, yo tenía nueve años. Buscaba una respuesta y encontré los recuerdos de Daniel el mochuelo, recuerdos que hice propios y me animaron a soñar, o a lo que era lo mismo por entonces para mí, a leer.

Morse, en realidad se llamaba Javier pero ni él se acordaba, era el hijo del panadero y mi mejor amigo. Tenía dos años más que yo y era muy feo según decía todo el mundo, con su cara repleta de pecas, los ojos demasiado azules, el pelo mal cortado a tazón y las orejas de soplillo, pero yo le veía bonito. Se lo dije una vez y se enfadó, además de ponerse rojo como un tomate, decía que ese adjetivo no existía, pero si yo era bonita, él siendo chico qué iba a ser sino bonito.
Mas aunque se enfadara, para mí era lo más bonito del mundo desde el día en que enterraron a mi hermana; desde aquella tarde en la que caminaba torcida hacia el cementerio y me cogió de la mano.

A Morse le encantaba hablar de su abuelo Samuel, el primer Morse, y yo le escuchaba con devoción.
Decía que había llegado a España en 1933, y que venía huyendo de las garras del Tercer Reich desde Argentina. Mi amigo aseguraba que su abuelo era uno de los mejores radioaficionados del mundo, y que cuando Hitler fue nombrado canciller, los alemanes captaron las ondas de su radio y quisieron reclutarle en sus filas, pero él se negó y le amenazaron. A los pocos días alguien incendió la casa de sus padres y su abuelo supo que tenía que abandonar a los suyos antes de que ocurriera alguna desgracia.

-Sospechando que los alemanes le acosaban -seguía contando Morse- decidió venir aquí porque decía que este pueblo estaba muy escondido, claro que si hubiera adivinado quién sería el aliado de Franco no creo que... Pero bueno, a lo que voy... el caso es que se convirtió en agricultor y ocultó sus dotes de radioaficionado, pasó de la República aunque sus ideas se parecían, y se hizo casi invisible. Enseguida conoció a mi abuela y se enamoró al primer golpe de ojo. ¡Era muy pasional!... -señalaba Morse al verme sonreír-. No volvió a tocar una radio -seguía contando- ni quiso saber nada de ellas, y sin embargo, fue su dominio del código morse lo que impidió que los fascistas le fusilaran en el penal de Valdenoceda cuando acabó la guerra. Pasaron tanta miseria y hambre en aquel penal que no lo olvidó nunca... <<¿Cuánta hambre puede tener una persona para que sus mejores sueños sean un simple trozo de pan?>> ...les gravó en la frente a sus ocho hijos durante años, por eso creo que todos mis tíos son panaderos –concluía muy serio con un brillo de admiración en la mirada...(...)

12 comentarios:

Mael dijo...

Gracias...por compartirlo, por luchar porque otros te lean, por hacer tuya la batalla de vivir, por los propósitos cumplidos, por escribir

Un abrazo +.

Alejandro dijo...

Igual que Mael... GRACIAS por compartirlo.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Good work, luck!

fgiucich dijo...

Gracias por compartir estos dos folios que me parecieron màs que interesantes. Tengo esperanzas de leer tu libro editado. Y la esperanza es lo ùltimo que se pierde. Fuerza!!! Abrazos.

Miguel-A. Cibrián (paciente de Ataxia de Friedreich) dijo...

Estimada Mamen:
Te animo a seguir adelante. Me gusta.
Un abrazo.
Miguel-A. (paciente de Ataxia de Friedreich).

Raquel dijo...

Engancha, María. Me gustaría seguir leyendo esta historia que promete tantas cosas.
Espero que consigas publicarla pronto.
Un abrazo.

Nacho dijo...

Si de verdad hay ojeadores en la red de lo que puede merecer la pena, habrá que silbar bien fuerte para que vengan aquí.

Durrell dijo...

Maria, intentaré enviarte un mail para comentar este inicio de tu novela que has querido compartir con nosotros.

Gracias por acordarte de mí.

Muchos besos :)

Trini dijo...

Dos folios que nos dejan deseando continuar con la lectura.
Espero que tengas suerte y te lo editen pronto y bien.

Has probado con las ediciones digitales¿ Sí, sé que no es lo mismo, pero...

Besos y no te desanimes nunca.

Blanka dijo...

María, ya lo leí detenidamente....
¡¡¡¡Y qué decirte!!! Engancha, te deja queriendo saber más de la vida de esta mujer, sus andanzas futuras y también conocer su historia pasada.
Esto no te lo digo por hacerte la rosca ni nada parecido, sino me hubiese gustado te lo diría igualmente. Así que sí, María, me han gustado estos dos folios. Sigue adelante con tu lucha para que la publiquen, no lo dejes. Espero que recibas esa gran oportunidad de una editorial,y la veamos publicada.
¡¡Un beso muy fuerte!!

Franki dijo...

Te deseo éxito y que publiquen tu obra. He leído estas paginas y me parece ágil y amena, sin contar el tema que siempre es interesante.
"mirar hacia atrás no es rencor sino historia, sólo sabiendo lo que ocurrió se puede aprender a no cometer los mismos errores". comparto tu opinión.
Un afectuoso saludo

Malena dijo...

Creo que reune todos elementos para ser una buena novela, Mamen.

¡Vamos a por todas!

Mil besos y mil rosas.