Silencios contados a media voz. Sonrisas
quietas en labios mudos. La historia de una vida y de las vidas que acompañaron
a ésta. La historia de mis gentes, de nuestras gentes, de una guerra entre
hermanos. Historias de la historia trazadas con una pluma ágil, costumbrista,
tan experimentada y precisa como lo es la de los mejores narradores
contemporáneos. Todo eso y más es, Las palabras del viento, de María Narro. Una
obra que, sin lugar a dudas, se merece un puesto destacado en nuestra narrativa
contemporánea. Una historia que te arrancará sonrisas, lágrimas y admiración,
como suele hacerlo un trabajo preciso y lleno de magia”
Antonia J
Corrales. Escritora y Correctora
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Fue un amago de Guernica, lo has hecho de maravilla. Con esa sensibilidad
que roza el dolor sin perder la sonrisa. Sigüenza se merece un sitio en la
historia que le corresponde.
Y tú la has colocado donde se
merece...
Almudena (Madrid)

La novela...

La novela...
(cada capítulo lleva nombre de mujer)

15 jun. 2011

Bernarda Alba y mi guiño a Lorca



Se puede tomar un personaje literario prestado? ¿Uno clásico, conocido?
No hay nada prohibido, me dije, pero ten en cuenta tres cosas:
Primera.- que es un préstamo y tiene que merecer la pena.
Segunda.- no olvides de dónde viene.
Y tercera.- báñale en tu propio estilo.

Y así nació Bernarda Alba... Pérez. Una mujer de 60 años, mandona, gruñona, llena de amargura, siempre vestida de luto y viuda; abuela de la protagonista de mi novela Las palabras del viento. Otro drama rural como La casa de Bernarda Alba... y ¡tan diferente! Llena de mujeres, pero con hombres... reales, muy reales porque yo lo soy.

'La casa de Bernarda Alba fue la última obra escrita por Federico García Lorca, el joven escritor y poeta truncad
o por el fatal destino (¿dormido?) de España. La escribió en pocos días, durante la primavera del 36, poco antes de que le fusilaran en la guerra civil.
Siempre he admirado sus diálogos naturales sin grandes florituras innecesarias, y yo necesitaba una mujer ‘tan fuerte como un oso’ ‘con nombre de oso’. No lo dudé, Bernarda Alba era perfecta. Me tocaba hacerla crecer, menguarla, que viviera la gran mentira de la literatura por segunda vez. O quizás fue una casualidad como mi descubrimiento por puro azar del amago de Guernica casi silenciado que ocurrió en Sigüenza (Guadalajara), quién sabe... nunca creas al pie de la letra las mentiras compulsivas de un escritor. Y yo intento serlo, escritor quiero decir.

Cuando escribes una novela su protagonista suele llevar la huella del autor y Mercedes, la protagonista de mi novela, sin duda lleva el rastro del perfume de su autora, o algo más; pero yo me enamoré de mi Bernarda Alba. Su fortaleza y verdades aplastantes sin miedo a quedar mal con nadie me han ayudado mucho estos días.
Porque la gente habla mucho cuando debe callar, o como diría mi Bernarda:
- Y usté también se calla, señá maestra, que es una desgracia mu grande no saber callar...

Lo que empezó siendo un guiño a Lorca (pasión Lorquiana), se está convirtiendo en parte de mí.
Y... seguimos esperando, pero con ganas de volver a trabajar.
Mirando al frente.